Rompiendo barreras ideológicas en el Ateneo de Madrid

El pasado 20 de junio se celebró la III Jornada de Filosofía y Cristianismo organizada por el Ateneo de Madrid, bajo el título “Rompiendo barreras ideológicas: homosexualidad, Iglesia y derecha política”, con la colaboración de la Red EQUO Joven y EQUO, y la intervención de Juan José Tamayo (Doctor en Filosofía y Catedrático de Teología y Ciencias de las Religiones) y Aurelio Lepe Gil (Coordinador de Asuntos Religiosos de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales – FELGTB). Nuestra dinamizadora Nathalie García asistió a la Jornada y nos ofrece su crónica de la misma:

 

Es Juan José Tamayo hombre de sonrisa dulce, de mirada franca e inteligente, habla de forma pausada exponiendo con claridad su pensamiento, utilizando un sutil sentido del humor que confirma aún más lo sensato de sus argumentaciones, es un teólogo de reconocido prestigio y defensor de la teología de la liberación.

Tras las declaraciones del obispo de Alcalá queda aún más patente la deriva reaccionaria de la Iglesia Católica y su proximidad con el pensamiento ultraconservador que se desprende del Ayuntamiento de Madrid y su hipócrita actitud frente al matrimonio homosexual y adopciones de los matrimonios homosexuales, sin olvidar sus constantes trabas a la celebración del Día del Orgullo LGTB.

Juan José Tamayo es un hombre muy crítico con la jerarquía católica, y no le faltan razones; se enfrenta de plano con el pensamiento oficial de la Iglesia Católica en temas de igualdad de la mujer y, cómo no, el tema estrella de cualquier pensamiento represivo que se precie: la sexualidad.

Si analizamos la construcción moral que ha realizado la Iglesia Católica a lo largo de los siglos sobre la sexualidad, nos encontramos con las siguientes evidencias:

  1. Esta construcción moral la han realizado personas célibes. Personas que, voluntariamente, se han incorporado a un proceso de represión que ha provocado en múltiples ocasiones patologías, muchas veces delictivas.
  2. Estas personas consideran que deben imponer esta moral tanto a célibes como a no célibes. Quienes no cumplan sus preceptos se exponen al pecado y a penas eternas.
  3. Todos los constructores de esta moral son hombres. Ellos han creado una moral basada en una sexualidad machista, autoritaria, represiva y negativa.

Juan José Tamayo nos recuerda, no sin ironía, la figura de la mujer en la Iglesia Católica, supeditada en la mayoría de las ocasiones a labores de limpieza y servicio.

Recordando un documento elaborado recientemente por la Conferencia Episcopal, nos recita la cantidad de planteamientos negativos que contiene, tales como:

NO al divorcio
NO al adulterio
NO a las parejas de hecho
NO al aborto
NO a los anticonceptivos
NO a las relaciones sexuales prematrimoniales
NO a la homosexualidad
NO al matrimonio homosexual
NO a las adopciones para los homosexuales
NO a los homosexuales como seminaristas
NO al matrimonio de los clérigos
NO a las mujeres sacerdotes u obispos

 

Después de tanto NO, un único SÍ: sí a la castidad incluso dentro del matrimonio. El amor a Dios excluye el amor carnal, un estupendo invento que nada tiene que ver con la Biblia ni con la vida de Jesús. Lo que no menciona la Iglesia Católica es este importante precepto del cristianismo: no podéis servir a dos señores, Dios y el Dinero.

Lo que más critica el catolicismo es la homosexualidad; no sólo lo considera una enfermedad, sino que es un pecado, una inmoralidad y va contra Dios. Los obispos y los sectores más conservadores utilizan un tono despectivo y agresivo contra todo un colectivo. Todo esto expuesto sin ninguna base científica. Sin embargo, dentro del mundo católico no existe consenso sobre este tema.

El actual Papa, ya en 1986 en carta enviada a los obispos del Estado de California en EE.UU, decía que la homosexualidad es un desorden y que la única solución es la renuncia a tales inclinaciones.

Algo llamativo en la actitud de la jerarquía católica es su absoluto silencio sobre el maltrato a las mujeres, considerando además que ha sido la teoría del género la responsable de los malos tratos.

Cabría preguntarse: ¿por qué tanta irracionalidad? Podemos hacer referencia a cuatro puntos principales.

  1. La Iglesia Católica tiene una concepción dualista y pesimista del ser humano (tomando como base los pensamientos de Platón, Agustín de Hipona, Lutero, San Pablo). El cuerpo es un obstáculo del alma.
  2. La Iglesia Católica realiza una lectura fundamentalista de los textos sagrados, discriminando a las mujeres y culpabilizando a los homosexuales.
  3. Se  confunde lo natural y lo divino con consideraciones propias e inventos de la jerarquía católica (ejemplo el celibato).
  4. No aceptan la ética laica.

No debemos olvidar que Cristo no fundó la Iglesia Católica. La homosexualidad y el cristianismo no son incompatibles, lo que vemos en la actualidad es una construcción ideológica de la jerarquía católica. No tiene fundamento antropológico. La homosexualidad es una realidad humana y todo lo relacionado con el sexo son hechos de la realidad social.

¿En qué consiste el fundamentalismo católico?

  1. Absolutización de lo relativo.
  2. Simplificación de lo complejo. Ej. El catecismo.
  3. Leer textos sagrados en su literalidad.
  4. Leer textos sagrados sin tener en cuenta el contexto actual.

El fundamentalismo católico, como todos los demás fundamentalismos, se basa en la ignorancia y la manipulación. El amor cristiano es un concepto amplio y aquí entra todo y cabe todo. El Cristianismo representa el amor, el Catolicismo representa la represión.

La ponencia terminó con la exposición de Aurelio que, como creyente homosexual, nos habló de su experiencia personal y nos hizo una breve presentación de las diferentes iglesias que tienen una visión de inclusividad del colectivo homosexual, siendo las corrientes del protestantismo las más abiertas a estos parámetros de inclusividad y positivismo.

Llegados a este punto cabría preguntarse sobre la necesidad de establecer cuáles deben ser los parámetros de lucha de los colectivos homosexuales creyentes. ¿Es realmente importante luchar contra la jerarquía católica? ¿Es posible conseguir un cambio en unas estructuras anquilosadas que siguen defendiendo a ultranza unas supuestas normas morales que nada tienen que ver con la realidad social?

Muchos pensadores creyentes y defensores de la libertad de las personas han tirado la toalla ante el fundamentalismo beligerante y nada dialogante de la jerarquía católica. Otros, sin embargo, siguen intentando un cambio desde las bases, pero resulta tarea ingrata, ya que quien domina las vías de comunicación del catolicismo es la propia jerarquía católica y las voces discordantes apenas se oyen y son boicoteadas de forma constante. La Iglesia Católica se ha autoproclamado única y verdadera religión procedente del Cristianismo. ¿Acaso no sería posible que las corrientes críticas e inclusivas del catolicismo se independizaran y se crearan nuevas formas de ver y hacer la religión fuera del mundo católico? Dejamos en el aire esta pregunta. Los creyentes serán los que tengan la última palabra.

 Nathalie García
Dinamización EQUO Madrid Ciudad Este

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